martes, 3 de enero de 2017

Hilo de luz.

Luces en degrades, miles de matices...
Ese hilito de luz que acaricia mi mano al escribir...
Un campo regado de luciérnagas...
Todo cabía en esa noche, nada escapaba.
Ni la lluvia quiso ausentarse. 

En sintonía se movía la sombra,
la sombra de la luz, 
de la luz del fuego,
del fuego de las velas,
de las velas posadas 
azarosamente por el lugar.

El cielo, impaciente
por querer sumarse a la velada,
tronaba de a ratos, 
haciéndonos sentir tan minúsculos,
tan efímeros y tan eternos a la vez,
hermosa contrariedad la que nos invade.

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