miércoles, 14 de marzo de 2018

Aprisionarse


     Me aferré, me aferré como quien lo haría con tal de no caer desde cientos de metros hacia la nada. Me aferré como se aferra uno a los recuerdos de un ser querido ya en otro mundo. 
Me aferré como un niño recién nacido al encontrarse el seno de su madre al despertarse su instinto natural de supervivencia, 
me aferré como cualquiera de nosotros se aferró al primer sentimiento de amor correspondido,
me aferré tal y cual lo hacen esas pelusitas que se te pegan en la ropa como garrapatas,
me aferré como aquella tipa, viuda, se aferró al pico de la botella después de perder al amor de su vida, 
me aferré, cuándo no, a mi tan conocida dulce y amarga a la vez,
                                                                                                       soledad.